Jueves, 28 Mayo 2015 19:00

Un mundo en Lego

A pesar de no tener ni una letra, de las instrucciones se entiende todo. Las fichas de hace treinta años casan perfectamente con las actuales. Si hay que describir a LEGO en una frase, sería: “El mundo se compone de las piezas más simples”.

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En una de las páginas de una reciente edición de la revista 'Avianca', un hombre sonriente sostiene una ficha de Lego en sus manos. Él, un joven que mezcla la elegancia y la comodidad, "mira al lector". Llaman la atención sus tenis de colores vivos y su cuidadoso peinado. Se trata de Luis Javier Gómez, el colombiano que trabaja como diseñador de producto en Lego, la empresa de juguetes danesa famosa por los bloques de plástico que conectan millones de niños en el mundo.

Luis comenzó diseñando un modelo de 954 piezas en la sección de 'Star Wars'. Luego de contar que debe asistir a capacitaciones y cumplir determinadas tareas ─para su proceso creativo─ como ir a museos e interesarse en aparatos que "nada tienen que ver" con su profesión; la periodista le pregunta qué tanto puede divertirse una persona que trabaja en Lego, y esta es su respuesta.

"En la oficina tenemos un tobogán para bajar de un piso a otro y hay un futbolín; uno puede hacer lo que quiera con su tiempo. Eso está basado en investigaciones que han hecho sobre cómo hacer a la gente más creativa, productiva y que se entusiasme con su trabajo. Tener un ambiente laboral así de tranquilo te ayuda muchísimo, porque cuando tú te metes mucho en un tema y no puedes hallar la solución, muchas veces la encuentras cuando tu cerebro está relajado. Incluso, cada uno de nosotros, debajo del escritorio, tiene una pistola NERF por si en cualquier momento alguien declara una guerra de espuma".

─¿Pero los directivos no se molestan con tanto juego?, le repreguntan.

"Nadie te está controlando en qué gastas tus minutos, aún si te fuiste a una sala a descansar o a jugar videojuegos frente a un televisor. Ellos confían demasiado en que tú trabajas tus horas y respondes por tus cosas, no importa si no estás nunca en el escritorio, si te la pasas en la biblioteca de fichas, en la tienda de empleados comprando cosas o en el parque 'Legolandia', divirtiéndote en las montañas rusas. Desde que vayas a las reuniones, cumplas con tu tiempo y logres tus metas, todo estará bien".

La historia de Luis podría parecerse a las experiencias que viven los empleados de las empresas estadounidenses Google ─la multinacional especializada en servicios y productos relacionados con internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías─ y Netflix ─la compañía de entretenimiento que proporciona 'streaming' multimedia por internet─. Ambas marcas tienen mucho en común: sus sedes principales están en California, donde su personal, al igual que Luis, disfruta laborar.

Además de los elevados salarios, Google ofrece gratuitamente a sus empleados el desayuno, el almuerzo y la comida, así como juegos y masajes. En las instalaciones hay servicio de lavandería, baños unisex, toboganes y piscinas.

Por su parte, a los empleados de Netflix no se les controla las horas trabajadas ─pero sí los resultados─ y pueden irse de vacaciones cuando quieran. Wilson Vega, el editor de EL TIEMPO que viajó a su sede, cuenta que no se ven corbatas ni tacones, y en las instalaciones hay un gimnasio, una sala de cine y dispensadores gratuitos de mecato, de memorias USB, audífonos para iPhones, mouse y teclados.

¿Cree posible que empresas colombianas evolucionen de esa manera? ¿La economía nacional permitiría esos cambios? ¿Sabe si su novio, su mejor amiga, su prima o su papá, estaría preparado para un ambiente laboral tan flexible?

La idea la comentan Guillermo Botero, presidente de Fenalco (Federación Nacional de Comerciantes) y Juan David Tous, vocero de Manpower, empresa dedicada a temas de gestión humana y clima laboral.

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No creo posible que empresas colombianas puedan seguir los pasos de Lego, Google y Netflix. Hay condiciones mismas del país ─determinadas por la productividad del trabajo, la carga prestacional, el régimen laboral y otras circunstancias─ que no permiten llevar esos privilegios, que verdaderamente son admirables, al contrato laboral.

Eso se puede hacer en un país con altísimo grado de competitividad y que le permite, frente a sus homólogos de otros países, competir en igualdad de condiciones. Las condiciones de aquí nos tienen terriblemente atrasados en competitividad y cualquier incremento significativo en costos nos deja fuera del mercado. Pero como idea es sensacional.

Uno no puede generalizar, pero la inmensa mayoría de las empresas colombianas no podría; de pronto algunas organizaciones muy especiales. En los casos de Google y Netflix, que tienen un altísimo componente de servicio y no usan mucha materia prima, se pueden tener condiciones de competitividad porque está muy de por medio el talento humano. Esas empresas podrían experimentar ese tipo de políticas, pero a las manufactureras les quedaría completamente difícil. Por ejemplo, cuando tienes que atender público tienen que haber reglas de juego claras sobre horarios de apertura y cierre.

Es decir, son prácticas que en aquellas empresas que tienen insumos y atención al público de manera inmediata, no es posible. Es distinto al concepto de servicio, que la persona lo puede hacer desde su casa. En Colombia ha venido creciendo todo lo atinente al teletrabajo. Hay muchas empresas colombianas hoy en día que no les permiten a sus empleados ir a su oficina, trabajan en sus casas, únicamente se les permite ir los viernes a las reuniones de articulación y fijación de lineamientos. Todo lo hacen vía electrónica.

Nosotros estamos proponiendo ─y lo hemos experimentado en pequeña escala─, de cara a los tratados de libre comercio, que personas de Colombia puedan ir de pasantía a esas grandes empresas para conocer sus mejores prácticas y tratar de implementarlas en el país. Eso sería una ventaja competitiva de Colombia sumamente importante. Son convenios de cooperación que se pueden lograr entre Gobierno y Gobierno.

Guillermo Botero, presidente de Fenalco

Algunas empresas colombianas siguen los pasos de Lego, Google y Netflix. Hay muchas donde el almuerzo es prácticamente regalado, te dejan manejar tu tiempo. Eso sí existe. Incluso hay empresas de tecnología que parecen un pequeño Google; en Medellín hay una, entonces, por ejemplo, algún muchacho estaba descalzo; no hay esa uniformidad o formalidad que se ve en otros lados, es un lugar para desarrollar la creatividad, es como un cuarto de juegos.

En Google, los empleados aprovechan los materiales que están regados por los campos para tomar nota cuando se les ocurra una idea, no tienen que estar metidos en una oficina. En Colombia hay lugares que han tomado medidas parecidas. Conozco empresas donde creativos publicitarios y libretistas de televisión trabajan en lugares muy lúdicos. Hay quienes han intentado el cuidado de los niños en la oficina, dejar llevar las mascotas. Parten del manejo de tiempo del empleado.

La posibilidad de que el trabajador salga a vacaciones cuando quiera no lo hemos visto en empresas colombianas, pero sí en compañías extranjeras que se instalan en el país, encaminadas a los jóvenes y a la creatividad en la publicidad de productos o servicios divertidos.

Los tres negocios más comunes en Colombia son la tienda de barrio, la peluquería y el restaurante de corrientazo, es decir, en la mayoría del mercado nacional persiste el control por parte del empleador. En general, en el país, vemos esto paternalmente con el jefe que vive pendiente de lo que hace su empleado, de dónde está, y está el otro jefe al que no le interesa eso, sino que le entreguen resultados, está ahí para ayudar a sus trabajadores a cumplir las funciones; en este caso se ve más el liderazgo y la autonomía.

No se trata de si la economía colombiana puede permitir esos cambios en las empresas, es un tema de cultura e interés en el bienestar de los empleados. En la mayoría de las empresas nacionales hay un programa de bienestar y se tiene acceso a un montón de servicios más económicos; se manejan los salarios emocionales: se logra que el trabajo sea agradable y a la gente le guste aportar su talento.

Los ejemplos de Netflix y Google no quieren decir que en Estados Unidos la gente trabaje así, esos son casos muy especiales. En el caso de Yahoo, la nueva presidenta les quitó el teletrabajo y los hizo volver a la oficina. Eso depende de la imagen que quiere proyectar la empresa; es la marca empleador, que consiste en mostrar cómo tratan a sus empleados para atraer talento.

Para que se presenten esos cambios en algunas empresas del país hay que educar tanto al directivo como al trabajador, para que haya confianza por parte del empleador y responsabilidad por parte del empleado.

Juan David Tous, vocero de Manpower

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